Doctor Munchausen: Querida Luise (*)

 (*)  Por David Healy, traducido por Marc Casañas para postPsiquiatría.

“De nuevo traemos un texto del Dr. David Healy, una de las voces más lúcidas en la crítica a ciertos usos (y, sobre todo, abusos) de la psiquiatría actual. Se trata de una entrada de su imprescindible blog, que nos ha llegado traducida gracias al trabajo de Marc Casañas, colaborador habitual de No Gracias. El texto es duro y, si deciden leerlo, no les dejará indiferentes. La entrada original, en inglés, está disponible aquí.

Doctor Munchausen: Querida Luise

Julio, 28 del 2014
Nota editorial: esta es la tercera entrada de las seis referidas a la serie de Doctor Munchausen. Ver Doctor Munchausen, yo presumo y Muriendo por un tratamiento. Una variación de esta entrada fue portada en RxISK.org hace algunos meses.
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Querida Luise, por Dorrit Cato Christensen, es uno de los libros que trata sobre el sistema de salud más extraordinarios nunca escritos. Los libros médicos tratan generalmente sobre grandes hallazgos, inmensa resiliencia, o triunfos en una u otra vía. Querida Luise trata acerca del lado oscuro de la medicina, el lado que ofrece a los doctores las oportunidades de matar sin ser detectados. Se establece en el marco de la salud mental pero la historia de poder y desempoderamiento puede ser encontrada en cualquier lugar desde las oficinas de los doctores de atención primaria hasta la artritis o en clínicas cardiovasculares.

Tenemos que hablar sobre psiquiatría – DH

Desde siempre ha parecido que la psiquiatría ha estado “llegando”. Durante décadas, sus apologistas han estado diciendo que ahora somos una rama de la medicina. Pero nadie fuera de la especialidad cree esta afirmación. Lo extraordinario del asunto es que la psiquiatría fue la primera ramificación de la medicina que tuvo hospitales especializados, la primera en tener revistas científicas especializadas, la primera a adoptar una aproximación basada en la evidencia, la primera en eliminar algunos de los mayores padecimientos los cuales apelaron a curar. Quizás se necesita reflexionar acerca de qué trata la medicina real.
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En otro lugar en la medicina, 50 años atrás si una madre estaba preocupada sobre el estado de su hija pero los doctores no podían encontrar nada era muy común darle un tranquilizante y descartarla como neurótica. Tuve un hermano pequeño el cual mi madre insistía en que tenía problemas pero los doctores decidieron que ella estaba neurótica y quizás arruinaron su matrimonio persuadiendo a su marido para que le diera un tranquilizante. Mi hermano murió.
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En el momento en que entré a medicina, los pediatras ya nos decían que incluso si todos los test parecían normales nunca debíamos menospreciar el instinto materno. Eso es lo que sucede en la medicina real.
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A día de hoy en psiquiatría, si una madre alza la voz preocupándose por cómo están tratando a su hija será considerada como tóxica y el sistema buscará culparla de todos los problemas y excluirla. La etiquetará de forma inhumana con el síndrome de Munchausen por madre obsesiva. La situación probablemente está empeorando en vez de mejorar. Los foros de internet están llenos de hijos / as alejados de sus padres medicados seguidamente de forma aún más violenta si los padres se quejan. Parece que no hay ningún sitio donde poder ir con esas reclamaciones, no hay manera de salvar un niño / a. Esto es especialmente común en América pero sucede también en el Norte de Gales.
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El relato de una madre – DCC

Desde una edad temprana mi hija Luise mostró signos los cuales ahora serían reconocidos casi de forma segura como Síndrome de Asperger, al final de la luz del espectro. Un número diferente de psicólogos, neurólogos y psiquiatras se esforzaban para llegar al diagnóstico. Inicialmente se pensó que sufría de una ‘epilepsia oculta’ y se le recetó una gran cantidad de medicación anti-epiléptica. Sólo tenía 11 años. Este fue el principio del deterioro mental de Luise y mi lucha con el sistema psiquiátrico donde ella posteriormente se hundió.
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Este sistema, íbamos a descubrir, es uno de los cuales no presta atención a la voz de los pacientes o de las familias. Experimentamos una burocracia kafkiana y extremadamente rígida que parecía incapaz de ver a los pacientes como individuos con puntos fuertes así como los síntomas.
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Siguiendo su diagnóstico inicial, Luise fue fuertemente medicada con fármacos anti-epilépticos durante 4 años. Este tratamiento tuvo un impacto desastroso en la vida y muerte de Luise. Las dosis que le proporcionaban eran apropiadas para un adulto robusto y no para una niño / a de 11 años.
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En junio de 1988 Luise fue admitida al hospital seguido de su tercer intento de suicidio desde que había empezado a tomar anti-epilépticos. Fue admitida en la misma sección que había estado durante los 4 años anteriores donde empezó su tratamiento. Aun así en las palabras de un nuevo especialista Luise no sufrió de ‘epilepsia oculta’, y nunca tuvo.” [ . . . ]
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